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Más dudas que certezas frente al “Etiquetado Frontal de Advertencia” en Colombia

El pasado 21 de octubre se aprobó en segundo debate el proyecto de ley 167 de 2019, conocida como la “ley comida chatarra”, sin embargo los cambios realizados en los debates de la Cámara de Representantes en Colombia modificaron la naturaleza de este proyecto y pone esta iniciativa lejos de cumplir su objetivo inicial, que es promover hábitos saludables entre los ciudadanos.
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Educar Consumidores

El pasado 21 de octubre se realizó en plenaria de Cámara de Representantes el segundo debate del proyecto de ley 167 de 2019, conocido como la “Ley de Comida Chatarra”, una iniciativa cuyo principal objetivo es implementar en Colombia estrategias de comprobada efectividad a nivel internacional para promover hábitos alimentarios saludables.

El proyecto proponía dos acciones esenciales para reducir el consumo de productos comestibles y bebibles ultraprocesados: por un lado la implementación de sellos frontales de advertencia, similares a los que se vienen implementando en varios países de América Latina como Chile, Uruguay, Perú y México y la prohibición de la publicidad de este tipo de productos con exceso de azúcares, sodio y grasas, dirigida a niñas y niños.

Estas medidas son parte integral de un conjunto de acciones que vienen promoviendo desde hace varios años organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para combatir el aumento de la obesidad en el mundo y prevenir las Enfermedades No Transmisibles – ENT vinculadas a la obesidad. En Colombia el panorama actual da cuenta que uno de cada dos adultos tiene exceso de peso y uno de cada cuatro niños menores de 12 años sufre de lo mismo.

Lo que sucedió el pasado 21 de octubre fue un hecho desafortunado. A pesar de que el proyecto de ley 167 de 2019 pasó su segundo debate, el texto aprobado no recoge las medidas más importantes que se promovían inicialmente.

La parlamentaria Juanita Goebertus dejó constancia en la plenaria de su preocupación sobre la NO REGULACIÓN de la publicidad de la “comida chatarra” dirigida a menores, propuesta que fue eliminada por completo del articulado.

“Si hay publicidad de este tipo de productos frente a menores, pues lo básico es que esa publicidad alerte sobre los efectos nocivos para la salud” manifiesta la representante Goebertus, quien además señala que este tipo de medidas se vienen implementando en otros ámbitos sin ir en contravía de la legislación colombiana. “Tenemos alertas sobre los efectos de la salud del tabaco, del alcohol… de ahí que tener alertas sobre los efectos nocivos de distintos productos no es inconstitucional, no es contrario a una economía de mercado, lo hacemos todo el tiempo”, puntualizó la parlamentaria Goebertus.

El etiquetado frontal de advertencia queda “en veremos”

Frente al etiquetado frontal de advertencia, la medida más emblemática que perseguía el proyecto de ley, quedan más dudas que certezas respecto a lo aprobado en la pasada contienda. Para Rubén Orjuela, nutricionista de Educar Consumidores, tal como quedó el texto aprobado en la Cámara de Representantes el país no logrará cumplir el objetivo que proponía este proyecto originalmente.

“El problema empieza con el artículo 3, en dónde se suprimieron definiciones como: aditivos alimentarios, ambientes obesogénicos, azúcares, ingredientes culinarios, productos comestibles o bebibles procesados y productos comestibles o bebibles ultraprocesados y el perfil de nutrientes que permitiría su identificación y regulación efectiva”, afirma Orjuela. Para el nutricionista, dichas definiciones constituían el corazón del proyecto de ley, porque son la piedra angular sobre la cual se pueden construir las reglamentaciones posteriores que van a determinar los alimentos que requieren un etiquetado frontal de advertencia, que requieren una posible restricción de venta en ambientes escolares o una eventual restricción de su publicidad.

Rubén Orjuela afirma que sin las definiciones establecidas en el proyecto original, las cuales incluían los puntos de corte establecidos por la OPS para nutrientes críticos y edulcorantes artificiales; es muy difícil que se puedan regular de forma efectiva los productos comestibles ultraprocesados, se pierden los parámetros claros de una posible reformulación de productos y en definitiva se pierde la posibilidad de que Colombia siga el ejemplo de otros países de la región que han avanzado adoptando políticas recomendadas por la OMS para prevenir ENT, la obesidad y proteger los derechos de niñas y niños.

En el artículo 5 del proyecto de ley, a pesar de nombrar la implementación del etiquetado frontal con advertencias, éste queda dirigido a un grupo de productos que según como quedó aprobado, puede incluir todo tipo de alimentos. Esto es especialmente problemático porque al medirse el “nivel de procesamiento”, sin la guía de los puntos de corte de nutrientes críticos de la OPS, los alimentos mínimamente procesados e ingredientes culinarios podrían llevar advertencias en su etiquetado frontal. 

Esto quiere decir que productos como la sal o el aceite podrían llevar etiquetas de advertencia siendo ingredientes culinarios, el tocino y la panela, que son productos sin un mayor tipo de procesamiento también estarían rotulados y esto a razón de que el articulado actual no segmenta los alimentos de los comestibles ultraprocesados, productos a los que iba dirigido exclusivamente el etiquetado de advertencia, por su vínculo con la aparición de las enfermedades no transmisibles y la obesidad. 

Esta falla en el texto podría generar una grave confusión entre los consumidores al no poder reconocer fácilmente los productos que son potencialmente nocivos para la salud de los que no lo son; lo que a la postre tendría un impacto negativo sobre la salud pública.

En el debate de la “ley comida chatarra” hubo parlamentarios que aún siguen desconociendo la evidencia científica existente frente a los efectos nocivos para la salud de los productos comestibles ultraprocesados. Frente a esto el médico y Senador Juan Luis Castro hace un llamado para aclarar que no toda la comida aporta nutrientes ni alimenta.

¿Quién define el etiquetado que se implementará en Colombia?

“Lamentable e injustificadamente el Congreso de Colombia en lo que respecta a los dos primeros debates del PL 167 de 2019 pasó por alto el deber que tiene de regular con mayor rigurosidad temas de importancia fundamental como la información a la que tenemos derecho los consumidores” Manifiesta Diana Vivas Mosquera, abogada e investigadora de Educar Consumidores, quien además explica que esta ley deja al arbitrio del gobierno de turno la definición del etiquetado y omite el deber de legislar por parte del Congreso de la República para proteger y garantizar el bienestar de los consumidores.  

En los países donde se han debatido este tipo de iniciativas, es el órgano legislativo quien da los lineamientos para implementar el etiquetado frontal de advertencia. Además, esta medida ha estado acompañada de otras iniciativas que de manera integral buscan impactar positivamente sobre los hábitos de consumo de los ciudadanos. 

En Chile, por ejemplo, mediante la Ley N. 588 de 2012 se aprobó que los productos con elevados contenidos de calorías, azúcares, grasas, o sal, tengan un rótulo con la frase “alto en calorías”, “alto en sal”, etc.  Así mismo, la ley prohibió el expendio, comercialización y publicidad de los productos que tengan los rótulos mencionados, en instituciones educativas de preescolar, básica y media, y prohibió la publicidad de dichos productos cuando estuviera dirigida a menores de 14 años.

En Perú, la Ley No. 30021 de 2013 estableció que en todo tipo de publicidad, incluidos los rótulos de los comestibles y bebidas no alcohólicas, que tengan altos contenidos de azúcar, sodio y grasas saturadas se deben consignar, dependiendo del caso, las frases “Alto en …” “Evitar su consumo excesivo”, y crea la obligación de que en las instituciones educativas públicas y privadas haya kioscos y comedores saludables.

En México, último país donde se ha aplicado esta medida mediante la norma oficial mexicana NOM 051 de 2020, los comestibles y bebidas perjudiciales para la salud tienen sellos octagonales que informan el exceso de sodio, calorías, grasas trans, azúcares y de grasas saturadas, e igualmente tienen frases que desincentivan su consumo, tales como “CONTIENE CAFEÍNA EVITAR EN NIÑOS” o “CONTIENE EDULCORANTES – NO RECOMENDABLE EN NIÑOS”. Este avance se logró gracias a que a finales del 2019 el congreso mexicano aprobó el etiquetado frontal de advertencia en su ley general de salud.

Por las razones anteriormente mencionadas, desde Educar Consumidores manifestamos nuestra preocupación por la forma cómo se ha venido transformando el espíritu del proyecto de ley 167 conocido como “Ley Comida Chatarra” y esperamos que de manera unificada los Senadores de la República retomen las iniciativas y postulados que el proyecto perseguía en sus inicios.