CONSUMO: necesidad de todos los seres vivos, orientada a mantener la vida con calidad. Plantas, animales, humanos precisamos consumir agua, por ejemplo. Hemos evolucionado con la naturaleza, que nos ha brindado todo lo que es esencial.

CONSUMISMO: hábito promovido por el capitalismo, consistente en comprar y acceder a productos que exceden nuestras necesidades básicas y de obtención de bienestar. Conlleva a la acumulación de objetos que se convierten rápidamente en basura, la mas de las veces altamente contaminante.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA: estrategia usada por la gran industria, consistente en programar una vida útil a los objetos, con el propósito de que rápidamente queramos o necesitemos cambiarlos por otros, supuestamente mejores, más rápidos, con más funciones, etc. Ejemplo: las carrocerías de los autos antiguos siguen intactas, incluso cuando sufren golpes; hoy se fabrican para ser rápidamente destruidos. Además de hacerlos defectuosos, se les añaden chips para que a un numero determinado de uso, dejen de funcionar. La industria usa también estrategias de manipulación emocional para que deseemos cosas nuevas de manera compulsiva, de modo tal, que hasta las personas y relaciones se nos hacen fáciles de descartar.

PUBLICIDAD, PROMOCIÓN Y PATROCINIO: estrategias usadas por la gran industria para enganchar, fidelizar a la población con sus marcas y productos, asociándolos a juventud, goce, liberación, rebeldía, salud, etc. En muchos casos emiten publicidad engañosa que no se corresponde con la realidad. La Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales, viene abogando por que se controlen estos instrumentos como medios de manipulación y engaño.

CIUDADANO O CONSUMIDOR: la ciudadanía plena implica saberse sujeto y no objeto social, político, ambiental, económico, etc. La sociedad de consumo creada y fomentada por el gran capital multinacional, nos sume en el consumismo de cosas, sentimientos, moda, noticias, shows, etc., de tal manera que vamos dejando de preocuparnos (sin darnos cuenta en muchos casos) que nos usan como cosas para orientar nuestras decisiones individuales y colectivas hacia asuntos superficiales: nos venden miedo y votamos por personas que tomarán decisiones que nos harán mas pobres espiritual y materialmente. Nos venden dioses en los que depositamos todas las decisiones, manteniéndonos en la zona de confort e irresponsabilidad: dios lo quiso así; yo no soy responsable. Yo como lo que la Tele dice porque si ella lo dice, debe ser verdad. El consumismo de lo que sea, que no nos permita reflexionar, investigar, comprobar, tener libertad, se encarga de desvalorizar nuestra calidad de ciudadanos, por lo tanto, niega la democracia y nos convierte en zombis.
Las mujeres, los niños, y otras diferencias, son usadas por la industria para enviar segmentalmente mensajes que enganchen a cada sector poblacional. La población mas joven y sin criterios suficientes de análisis, suele ser la mas susceptible de ser manipulada para convertirla en consumista. El gran desafío es el consumo consciente.

CONSUMO CONSCIENTE: consiste en la elección de productos y servicios no solo en base a su calidad y precio, sino por su impacto ambiental y social, y la conducta ética de las empresas que lo elaboran. Implica desarrollar una conciencia crítica sobre el papel de las personas consumidoras. Un consumo consciente y responsable es un instrumento de presión frente al mercado y una contribución al desarrollo humano sostenible. El consumo consciente y responsable se construye mediante la unión de 3 ejes: Consumo ético y crítico, Consumo Ecológico y Consumo Solidario.