¿Sabes realmente lo que estás consumiendo?

Frases como “somos lo que comemos” tienen todo el sentido cuando pensamos que no hay una acción más vital para el ser humano que la alimentación. Desde que el hombre pasó de ser un simple cazador a cultivar y transformar sus alimentos la historia fue otra.

Si bien, tenemos una larga historia gastronómica, el siglo XX marcó un punto a parte de lo que la humanidad había consumido hasta entonces. La industrialización de los alimentos y el uso de aditivos para preservarlos o hacerlos más “apetitosos”, convirtieron los alimentos de antaño en formulas químicas, productos que ya no son alimentos y que hoy se han vuelto un problema de talla mayor.

En la actualidad cada vez se consumen más esas fórmulas químicas o productos comestibles ultraprocesados, mejor dicho, de esa comida chatarra que adicionalmente a su gran carga química se caracterizan por tener exceso de azúcares, grasas y sodio. Estos componentes, conocidos como nutrientes críticos, son causantes de problemas para la salud tan graves como la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Esas tendencias de consumo no son un problema menor, cuando hoy en el mundo se habla de la pandemia de la obesidad y en Colombia sabemos que más de 23 millones de colombianos tiene exceso de peso, es decir, uno de cada dos personas.

¿A qué se debe esta problemática?

Son muchos los factores que hacen parte de esta ecuación. Siempre se ha pensado que el exceso de peso tiene que ver con el sedentarismo. Sin embargo, un factor que inclina la balanza hacia la malnutrición es el cambio de los buenos hábitos alimentarios por culpa de la desinformación.

Desinformación ligada a la publicidad de los productos comestibles ultraprocesados, como empaquetados de merienda, embutidos, bebidas endulzadas, etc; generó que la cultura de elegir la comida saludable mínimamente procesada, se dejara a un lado. Los medios de comunicación han hecho creer que es mejor tomarse una gaseosa que un jugo natural, incluso las normas tributarias permiten que hoy en Colombia esta misma bebida que contiene grandes cantidades de azúcares industriales cueste menos, en un establecimiento comercial, que una bebida de fruta de verdad.

El problema va más allá, el país hoy no cuenta con un etiquetado que informe a los consumidores sobre lo que realmente está comprando y el control que se realiza por parte de las entidades gubernamentales se queda corto.

En un estudio de caso realizado por Educar Consumidores, donde se analizó en laboratorio el contenido de 62 bebidas azucaradas, se encontró que en 41 productos su contenido no correspondía a lo declarado en la etiqueta. Este tipo de prácticas engañosas inducen al consumidor a confusión y a elegir comestibles que atentan directamente su salud.

Por esta razón es necesario que el Estado proteja a los consumidores y garantice que tengan información clara, suficiente, comprensible y veraz, que les permita ser más conscientes de los productos que llevan a sus hogares. No olvidemos que, la alimentación también es un acto político, porque “Lo que nos llevamos a la boca conecta tres mundos: la agricultura, la nutrición y el ambiente. Y cada uno comporta efectos políticos, sociales y legales”.

Para una alimentación saludable te recomendamos:

  1. Tomar agua, leche o aromáticas y evitar bebidas endulzadas. Las Organización Mundial de la Salud – OMS recomienda un consumo máximo de azúcares de 25 gramos al día, o el equivalente a 5 cucharaditas. Una bebida endulzada en sólo una porción puede contener hasta 41 gramos de azúcares o endulzantes artificiales sin calorías que también han demostrado tener efectos negativos sobre la salud.
  2. Leer la etiqueta de los productos que consume habitualmente. Ubique en la etiqueta la sección de ingredientes, si identifica ingredientes que usted no conoce o que no podría usar de forma habitual para cocinar, evite consumir ese producto porque posiblemente tiene en sus manos un producto comestible ultraprocesado. La sección de ingredientes es diferente a la tabla nutricional.
  3. Evitar el consumo de productos comestibles ultraprocesados-PCU. Identifique los PCU con el paso anterior. Elija alimentos naturales y frescos. Han demostrado ser positivos para la salud.
  4. Recuperar las recetas y costumbres de los abuelos. La alimentación de las personas más longevas en el mundo se caracteriza por ser muy sana porque, consumen exclusivamente ingredientes y condimentos naturales y frescos, sin químicos y pocas carnes.

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