Organizaciones sociales hacen un llamado para exigir el etiquetado frontal de advertencia.

Mediante un comunicado, líderes sociales, nacionales e internacionales, manifestaron que la función de los parlamentarios colombianos  debe ser  “abogar por un etiquetado, claro, visible y veraz, que respete, proteja y garantice los derechos de acceso a la información, la salud y la alimentación adecuada de toda la población colombiana”.

Representantes de distintas organizaciones de la sociedad civil hicieron un llamado a los congresistas de la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, para respaldar el Proyecto de Ley 214 de 2018 y agendar su primer debate en esta comisión antes de finalizar el actual periodo legislativo. Exigen conservar el espíritu de esta iniciativa, que busca implementar en Colombia el etiquetado frontal de advertencia.

Las organizaciones sociales ven con preocupación que esta iniciativa legislativa se presentara con cambios sustanciales por parte de los ponentes del proyecto, sobre todo en lo que respecta al etiquetado frontal de advertencia. Este etiquetado es una propuesta recomendada por la Organización Mundial de la Salud – OMS como medida costo-efectiva para combatir la pandemia mundial contra la obesidad, que se relaciona con la aparición de enfermedades no transmisibles.

En la audiencia pública del Proyecto de Ley 214 de 2018 realizada en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, se argumentó la pertinencia de este sistema de etiquetado y los argumentos son retomados en este comunicado de las organizaciones:

“El etiquetado frontal de advertencia responde a un enfoque de derechos humanos, pues brinda, de manera fácil y rápida, la información necesaria para que un consumidor promedio pueda tomar decisiones informadas de consumo alimentario. Este modelo cumple con ser un etiquetado de fácil comprensión por niñas y niños, y tiene el potencial de enseñarles, de forma clara y sencilla, las ventajas de la alimentación sana.

El etiquetado frontal de advertencia no sólo parece ser el más eficaz en comunicar cuando un producto es alto en azúcares libres, grasas y sodio, sino que además tiene un impacto muy importante en la elección de compra de los consumidores. Una encuesta elaborada por la Universidad de Chile en 2017 reflejó que, a un año de haberse implementado la norma, el 43,8% de las personas comparaba los sellos de advertencia al momento de decidir sobre la compra de alimentos.

El etiquetado frontal de advertencia motivó a la industria de bebidas y alimentos en Chile a usar su capacidad de investigación e innovación para mejorar sus líneas de productos y hacer más saludable su oferta. En especial, se ha reportado que la industria de productos ultraprocesados ha ido reduciendo la cantidad de azúcar, sal y grasas saturadas en sus productos, para así cumplir con los límites nutricionales fijados y evitar los sellos, lo cual también es un resultado positivo en el corto plazo en materia de salud pública”.

Descargar documento completo de las organizaciones a favor del Proyecto de Ley 214 de 2018.

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