Ciudadanía Alimentaria

SOBRE LA CIUDADANÍA ALIMENTARIA

Esperanza Cerón, Dirección EC

¿Qué importancia tiene hablar de ciudadanía alimentaria?

Estamos en un momento crucial para la humanidad y el planeta entero. El cambio climático y gran parte del daño producido es irreversible; especies vegetales y animales se han perdido y se siguen perdiendo, con la consecuente pérdida de biodiversidad, que ha sido el sustento y coevolución de la vida.

No obstante, el modelo de desarrollo extractivista y depredador que considera a la naturaleza como un ente externo a la humanidad e inferior a ella, optó por acumular, desperdiciar y arrasar y hoy estamos al frente de una severa crisis ambiental que pone en peligro a todo lo viviente tal y como hoy lo conocemos.

Colombia tiene una situación privilegiada en el planeta; se trata del segundo país mas megadiverso y el primero por concentración de especies por metro cuadrado. Estamos en capacidad de producir para la presente y futuras generaciones toda la comida necesaria para sustentar la salud y bienestar, no solo propio sino de otros países en el mundo.

En los últimos 40 años los patrones alimentarios cambiaron en el país; de consumir comida real fuimos haciendo transición al alto consumo de ultraprocesados, líquidos o sólidos; zonas del país con gran biodiversidad pero que carecen de agua potable, son altos consumidores de bebidas ultraprocesadas… Por diversas razones que incluyen la guerra, los productores tradicionales de alimentos han ido perdiendo sus saberes y costumbres alimentarias.

De otro lado, ha ido surgiendo un movimiento aun disperso de resistencias, expresado en defensa del territorio, de las semillas, productores de orgánicos, mercados familiares y populares, movimientos por la recuperación de la gastronomía, etc.

Dispersos por el modelo de desarrollo o por las iniciativas aun fragmentadas, precisamos desarrollar una conciencia alimentaria que nos de un sentido común de futuro compartido. Estas notas son una aproximación a este debate.

Los autores que empezaron a hablar de ciudadanía alimentaria, la han definido como “entienden el derecho de los ciudadanos a una alimentación sana y de calidad, pero también el deber y la obligación de realizar un consumo responsable, valorando los efectos que tiene lo que comemos sobre las generaciones futuras, sobre otras poblaciones (de nuestro entorno más cercano, y del resto de mundo), sobre el entorno natural y el medio ambiente, sobre el bienestar de los animales”.

 

¿Cuándo se es ciudadano?

  • Se reconoce la condición de ser parte de una sociedad, comunidad, planeta
  • Implica deberes y derechos políticos
  • Reconocerse parte integral de un territorio
  • Por tanto, interdependiente e interrelacionado con todo cuanto en dicho territorio existe
  • E implica acción individual y colectiva en bien común de todas las especies
  • Cuando se desarrolla en la práctica un sentido común de futuro compartido en la diferencia y en paz consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.

Este es el ideal de una ciudadanía plena, pero no se desarrolla integral y holísticamente, por que hemos fragmentado nuestra conciencia. Significa que se dan fenómenos como:

  • Personas comprometidas con el animalismo pero que votan a la extrema derecha
  • Personas comprometidas con la justicia pero que no reconocen el poder del ciudadano común, “no hay nada que hacer”
  • Defiendo el territorio, pero consumo coca cola y no establezco relación alguna
  • Soy de izquierda /patriarcal

¿Cómo se fragmenta la conciencia?

El modelo capitalista neoliberal, el modelo de ciencia positivista que fragmenta los saberes y privilegia la segmentación por encima de lo que nos une. Favorece las violencias epistémicas, políticas, sociales, culturales, ambientales, contra el cuerpo de los diferentes en tanto separa cuerpo y mente. Es antropocéntrica, androcéntrica, nos separó de la naturaleza.

¿Qué significaría entonces una ciudadanía alimentaria?

  • La que reconoce que la alimentación es un derecho humano fundamental y de todas las especies vivas; que no es posible que haya salud humana sin salud ambiental
  • La que reconoce que la alimentación es parte integral e integrante de la defensa territorial, de allí que opte por la soberanía/autonomía alimentarias
  • La que reconoce que el consumo de alimentos es una acto político de responsabilidad con su propio cuerpo, con su familia, su comunidad y el planeta
  • La que reconoce que las demás especies vivas del planeta, independientemente del reino al que pertenezcan, tiene el mismo derecho a alimentarse sanamente, como condición del mantenimiento de la biodiversidad
  • La que reconoce la interdependencia de la salud alimentaria de la soberanía hídrica (derecho a gozar de la salud de las aguas que pertenecen al territorio), tanto para el consumo humano como de la biomasa
  • La que se compromete como deber y derecho con una definición amplia de salud alimentaria, de la semilla al plato; que incluye el manejo responsable de residuos
  • La que reconoce en la gastronomía tradicional y de fusión, un valor cultural patrimonio de la humanidad.
  • La que entiende que el consumo de alimentos no es un asunto individual sino colectivo y planetario
  • La que reconoce las inequidades, injusticia/inseguridad alimentaria de humanos y otras especies por cuenta del modelo de desarrollo, a su vez causante del cambio/crisis climática.
  • “La “ciudadanía alimentaria” implica, entre otras cosas, convertir a los consumidores de alimentos en sujetos activos con derecho a participar en el ámbito público para reorientar los modelos de producción y consumo (esto se plasma en la creación de movimientos sociales en los que se integran productores y consumidores promoviendo experiencias de cooperación: canales cortos, mercados locales, slow food,…)”.

 

 

 

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