Durante miles de años, los habitantes de planeta tierra han desarrollado distintas estrategias para adaptarse a las condiciones climáticas que se presentan en las diversas regiones del globo terráqueo. Esta adaptación hace parte fundamental de la relación cultural que los humanos han construido con su entorno y que se manifiesta en las prácticas más cotidianas: la agricultura, la gastronomía, la vestimenta, los rituales, etc. Esta relación armónica perduró durante la mayor parte de la historia de la humanidad.

En los últimos años, la concentración de gases efecto invernadero en la atmosfera han generado un incremento en la temperatura del planeta, rompiendo así su armonía y provocando distintos tipos de fenómenos naturales producto de la alteración de los ciclos naturales del planeta.

En la actualidad es necesario repensar sobre  las conductas humanas que han generado este impacto al medio ambiente y aunque la mitigación no es suficiente para revertir el problema, debido a que los gases emitidos que afectan la temperatura perdurarán en la atmosfera por mucho tiempo, si podemos tener en cuenta algunas recomendaciones generales:

Cuidado de los páramos, protegiéndolos de la explotación minera, evitando las actividades de ganadería y  agrícolas en estas zonas, debido a que su vocación es la producción de agua.

Alejarnos de las zonas costeras: Debido al aumento del nivel del mar, producto del derretimiento de los casquetes polares, es necesario que las poblaciones costeras reconsideren su desplazamiento paulatino a zonas más seguras alejadas de las playas, de esta forma se podría evitar futuros desastres y así mismo se le permite al agua recuperar sus espacios.

Ahorro del agua: En un futuro próximo serán muchas las regiones que tendrán problemas de suministro de agua potable. Por esta razón será cada vez más necesario el ahorro de este elemento vital y la recolección y almacenamiento de agua lluvia.

Manejo de cuencas hidrográficas: En algunas zonas del planeta el incremento de las lluvias podría ocasionar crecientes de ríos, es necesario en estos casos evitar las construcciones en sus riveras y además promover obras que garanticen que el agua pueda correr libre y limpia por su recorrido natural. Esto permitirá que se pueda garantizar para la humanidad el derecho al agua.